CONSAGRACIÓN DE LA CATEDRAL ORTODOXA DE SAN NICOLÁS DE MIRA EN LA HABANA VIEJA
Situada en uno de los extremos del Jardín Madre Teresa de Calcuta, en la parte trasera del Convento de San Francisco de Asís, la Catedral Ortodoxa de San Nicolás de Mira fue consagrada el domingo 25 de enero de 2004 por Su Toda Santidad Bartolomeo, Patriarca Ecuménico.
En la ceremonia estuvo presente el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien previamente visitó el convento de San Salvador de Santa Brígida —inaugurado con su presencia el 8 de marzo de 2003— y depositó un ramo de flores junto a la estatua de Madre Teresa de Calcuta que antecede el paso hacia el jardín homónimo.
Frente a la Catedral de San Nicolás, el Patriarca Ecuménico y el Presidente cubano se estrecharon las manos en senal de saludo y, luego de que la procesión de dignatarios religiosos dio tres vueltas alrededor de la nueva iglesia, se dio lectura a los textos y se intercambiaron presentes.
El Comandante en Jefe entregó a Su Toda Santidad las llaves de la Catedral y el documento que acredita la personalidad jurídica de esa institución. Inmediatamente, el Patriarca le entregó a Fidel la Orden de San Andrés «como bendición y símbolo de justicia y firmeza». Se trata de la máxima distinción que otorga el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla y que lleva el nombre del Apóstol que fundó la iglesia en Bizancio hace 2000 anos.
Momento en que el Presidente cubano recibía la Orden de San Andrés, máxima distinción que otorga el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla.
En su homilía, el Patriarca Ecuménico agradeció la construcción de la Catedral y aseguró que su Iglesia no había venido con prepotencia y soberbia, sino «a predicar con franqueza que el bloqueo de pueblos y países con la sociedad general de los pueblos de la Tierra, es un error histórico y que los problemas entre los pueblos y países se resuelven a través del diálogo y la comunicación».
En lo adelante, los religiosos continuaron los movimientos del servicio de consagración: desde la ubicación de las reliquias santas hasta el lavatorio, unción y vestimiento de la mesa del altar. El rito culminó con la unción del templo todo, tras lo cual quedó consagrado como sitio de culto.
En los inicios de la ceremonia, el Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spengler afirmó que la pequena Catedral era «un presente de la nación cubana a la sacra ortodoxia», además de destacar algunas de las particularidades de la obra como el relieve románico del siglo XV sobre el tímpano.
A Leal le fue obsequiado por el Patriarca Ecuménico un icono de San Eusebio, que es el más antiguo de los santos padres griegos, nacido en el siglo III de la era cristiana. Siendo obispo de Cesarea, se le tuvo como el hombre más sabio de su tiempo y fue el primero en escribir Historias eclesiásticas, con un estilo considerado como de gran erudición.