EL CINE CUBANO

Memorias de la Fresa y el Chocolate.

Tomás Gutiérrez Alea es uno de los más destacados cineastas en la historia del cine cubano y latinoamericano. Escribió y dirigió más de 20 largometrajes, documentales y cortos. Se inició en el cine en 1948, filmando cortos humorísticos. Tras graduarse de Derecho en la Universidad de la Habana, en 1951, estudió cine en el Centro Sperimentale della Cinematographia, de Roma, graduándose en 1953. Allí grabó su primera película junto a su futuro colega Julio García Espinosa, con quien codirigió El Mégano (1955), un documental sobre la vida de los carboneros en la Ciénaga de Zapata, considerado por críticos como lo mejor de la creación cubana en esa década. Participa en la fundación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y fue miembro fundador de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Aunque dedicado al largometraje de ficción, Gutiérrez Alea volvía de vez en cuando al documental, como en Esta tierra nuestra (1959) y El arte del Tabaco (1974), sin olvidar sus colaboraciones con Santiago Alvarez. En la década de los anos 60, filmes como Las doce sillas (1962), La muerte de un burócrata (1966) y el clásico Memorias del subdesarrollo (1968), mostraron su genio cinematográfico. Posteriormente realizó otras logradas cintas: La última cena (1976), Los sobrevivientes (1978), y Fresa y Chocolate (1993), ésta última junto a Juan Carlos Tabío, y nominada a los Premios Oscar. Realizó su último filme en 1995, Guantanamera, también Junto a Tabío.

El trabajo de Gutiérrez Alea es representativo de un movimiento ocurrido en la década de 1960-1970, conocido como Nuevo Cine Latinoamericano, cuya meta principal era crear películas en las que el espectador fuera un participante activo, un integrante más de la trama de la película. Dictó conferencias y seminarios en centros culturales y de estudios de varios países. Participó como asesor en los talleres de realización del Sundance Institute, en Estados Unidos. Escribió ensayos y artículos publicados en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Es autor del ensayo Dialéctica del espectador. Sus filmes han recibido numerosos premios y distinciones en diferentes partes del mundo, donde también se ofrecen retrospectivas de sus obras.


Vivan Malú y Jorgito

Viva Cuba, es considerada una película de aventuras conducida por dos ninos que huyen de sus familias buscando los verdaderos afectos. El filme, concebido como un road movie, aborda temas como la defensa de la amistad, y la necesidad de respetar a los menores, de comprender su universo y de tenerlos en cuenta cuando se tome cualquier decisión que pueda cambiar el curso de sus vidas o de su familia. Viva Cuba cuenta los avatares del viaje de dos ninos desde La Habana hasta Maisí, el punto más oriental de Cuba.

La cinta, dirigida por Juan Carlos Cremata, también creador de la muy exitosa Nada, llena un espacio en la creación cinematográfica no solo dedicada a los ninos, sino para todos los públicos, ya que los temas tratados así lo sugieren, como las consecuencias de la intolerancia, ejemplificada en la absurda discrepancia existente entre las madres de los muchachos, la incomprensión de los padres, y el aprendizaje forzado al que son sometidos los ninos por las actitudes beligerantes e irresponsables de sus progenitores.

Viva Cuba se centra en la intensa historia de amistad de los dos ninos protagonistas, interpretados por Malu Tarrau (que obtuvo el premio a la mejor actriz en el Octavo Encuentro de Cine Latinoamericano de Marsella, Francia) y Jorgito Miló. Es también un drama sencillo y amable, con una aproximación de temas candentes de la actualidad, siempre desde la perspectiva infantil y un punto de vista divertido y honesto, como es el caso de la emigración. Se destaca además, la creatividad y frescura con la cual es narrada la historia de amistad y madurez de los pequenos, frente a una ruptura sentimental, política y educativa, en el mundo de los adultos.

Entre los reconocimientos obtenidos por Viva Cuba se encuentran, el Grand Prix Ecran Junior del Festival de Cannes 2005, en Francia; el premio Percorsi Creativi de la XXXV edición del Festival Giffoni, en Italia; y el Gran Premio del X Festival Internacional para la Infancia y la Juventud, de la ciudad alemana de Chemnitz. La cinta se incluyó también entre los 58 filmes extranjeros candidatos a una nominación al Oscar en el ano 2006. Viva Cuba es un llamado al entendimiento entre los seres humanos a pesar de las diferencias.